Fascia, sistema nervioso y yoga: una red de conexión entre cuerpo y mente
- 23 may 2025
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¿Qué es la fascia?

La fascia es un tejido conectivo continuo, tridimensional y dinámico que recubre, conecta y sostiene cada estructura del cuerpo humano: músculos, huesos, órganos, vasos sanguíneos y nervios. Es como una red interna que mantiene unido todo el cuerpo.. Está compuesta principalmente por colágeno, agua y elastina, lo que le da su capacidad de estiramiento y adaptación.
Según el investigador Robert Schleip, la fascia no es solo una estructura de soporte, sino también un órgano sensorial altamente inervado, especialmente por terminaciones nerviosas del sistema nervioso autónomo. Esto la convierte en un puente directo entre cuerpo, mente y emociones.
La relación entre fascia y sistema nervioso
La fascia y el sistema nervioso están profundamente conectados. La fascia contiene receptores para el dolor, el estiramiento y la presión, muchos de los cuales se comunican directamente con el sistema nervioso simpático. Este sistema se activa en situaciones de estrés o amenaza, preparando al cuerpo para la acción.
Cuando el estrés se vuelve crónico, aumenta la liberación de cortisol y catecolaminas. Esto puede producir cambios en la fascia: rigidez, deshidratación, pérdida de elasticidad e incluso inflamación. En otras palabras, el estrés mental y emocional puede expresarse físicamente a través de la tensión fascial.
Autores como Bruno Bordoni y Carla Stecco han demostrado que esta tensión no es sólo estructural: puede alterar el equilibrio emocional, afectar la postura y perpetuar el dolor crónico.
Yoga, fascia y regulación del estrés

El yoga es una herramienta integral que actúa tanto sobre la fascia como sobre el sistema nervioso. Las posturas (asanas), especialmente cuando se mantienen por varios segundos o minutos, ayudan a estirar y rehidratar la fascia, devolviéndole su movilidad y función.
Por otro lado, la respiración consciente (pranayama) activan el sistema nervioso parasimpático, que contrarresta los efectos del estrés y promueve la relajación profunda. Así, el yoga regula el tono fascial, reduce el cortisol circulante y crea un espacio de autorregulación emocional.
En prácticas como el yin yoga o yoga restaurativo, los estiramientos profundos y sostenidos actúan sobre las capas más internas del cuerpo, promoviendo la liberación de tensiones acumuladas no solo físicas, sino también emocionales.
Conclusión
La fascia no es solo una estructura física; es un tejido vivo que responde a nuestras emociones, pensamientos y estilo de vida. Su conexión con el sistema nervioso la convierte en un punto clave para comprender cómo el estrés impacta en nuestro cuerpo. El yoga, al integrar movimiento y respiración, nos ayuda a liberar tensiones, restaurando la salud fascial y reconectar con un estado de equilibrio y bienestar.
La fisioterapeuta Ana Otsubo explica que este tejido lleva nuestra historia, nuestras experiencias, nuestras emociones, tiene nuestra firma personal y define la arquitectura de nuestro cuerpo. “No hay espacios vacíos en el cuerpo. Donde parece haber vacío, está la fascia, que es omnipresente, es decir, está en todo”, afirma Otsubo.
¡Espero te haya servido esta información!
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Con cariño,
Lucia
Fuentes e imágenes




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